2 Pilato le preguntó:
3 Los jefes de los sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.
4 Pilato le preguntó otra vez:
5 Pero ni aun así Jesús respondió, de modo que Pilato se quedó asombrado.
6 Pilato tenía la costumbre de soltar a un preso durante la fiesta, el que la gente pidiera. 7 Un hombre llamado Barrabás estaba preso junto con otros rebeldes por haber cometido un asesinato en una revuelta. 8 La gente llegó y le pidió a Pilato que le concediera lo que acostumbraba.
9 Pilato respondió:
11 Pero estos incitaron a la gente para que Pilato dejara libre a Barrabás.
12 Pilato volvió a preguntar:
13 Ellos gritaron:
14 Él les decía:
15 Como Pilato quería tener contenta a la gente, dejó en libertad a Barrabás; después mandó que azotaran a Jesús y lo entregó para que lo crucificaran.
18 Y le gritaban:
19 Lo golpeaban en la cabeza con una caña y lo escupían, y doblando la rodilla, le hacían reverencias. 20 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto y le pusieron su propia ropa. Por último, lo sacaron para crucificarlo.
22 Llevaron, pues, a Jesús a un lugar llamado Gólgota (que significa: Lugar de la Calavera). 23 Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero no lo tomó. 24 Entonces lo crucificaron. Repartieron la ropa de Jesús, y lo hicieron echando suertes para ver con qué se quedaba cada uno. 25 Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron.
26 Un letrero tenía escrita la causa de su condena: «el rey de los judíos».
27 Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 28 Con esto se cumplieron las Escrituras que dicen: «Contado fue entre malvados».
29 Los que pasaban por allí meneaban la cabeza y lo insultaban diciendo:
34 A esta hora Jesús gritó con fuerza:
35 Cuando algunos de los que estaban allí lo oyeron, dijeron:
36 Entonces un hombre corrió, empapó una esponja en vinagre, la puso en el extremo de una caña y se la ofreció a Jesús para que bebiera. Y dijo:
37 Entonces Jesús, dando un fuerte grito, murió.
38 El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. 39 El centurión que estaba frente a Jesús, al oír el grito y ver que estaba muerto, dijo: —¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!
40 Había también algunas mujeres mirando desde lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé. 41 Estas mujeres habían seguido a Jesús y lo habían atendido cuando estaba en Galilea. Además, había allí muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
44 Pilato se sorprendió de que Jesús ya estuviera muerto. Llamó al centurión y le preguntó si hacía mucho que había fallecido. 45 Cuando el centurión le informó, entonces Pilato entregó el cuerpo a José.
46 José compró una sábana, bajó el cuerpo y lo envolvió en ella. Después lo puso en un sepulcro cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
47 María Magdalena y María la madre de José vieron dónde pusieron el cuerpo de Jesús.
<- Marcos 14Marcos 16 ->- a Hablaba en arameo. Muchos de los observadores, que hablaban griego y latín, no entendieron las dos primeras palabras y pensaron que llamaba al profeta Elías.
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