1 “¡Ay de los hijos rebeldes — dice Yahvé — que toman consejo, pero no de mí; que se ajustan a planes, pero no según mi Espíritu, añadiendo pecado sobre pecado! 2 Se proponen bajar a Egipto sin consultar mi boca, para fortalecerse con el poder de Faraón y ponerse al abrigo de la sombra de Egipto. 3 Por tanto, el poder de Faraón os servirá de vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto de confusión. 4 Porque vuestros príncipes estuvieron en Zoán, y vuestros embajadores llegaron a Hanes. 5 Todos se avergonzarán de un pueblo que no les sirve de nada, que no es ayuda ni provecho, sino vergüenza y también oprobio”.
6 Oráculo sobre las bestias del Neguev.
15 Porque así dijo el Señor Yahvé, el Santo de Israel: “En el descanso y en el sosiego seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza”. Pero no quisisteis, 16 sino que dijisteis: “No, antes huiremos en caballos”; por tanto, vosotros huiréis. Y: “Sobre corceles veloces cabalgaremos”; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores. 17 Un millar huirá ante la amenaza de uno solo; ante la amenaza de cinco huiréis vosotros, hasta que quedéis como un mástil en la cumbre de un monte y como una señal sobre un collado.
18 Por tanto, Yahvé esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado para tener de vosotros misericordia; porque Yahvé es Dios de justicia; bienaventurados todos los que confían en él. 19 Ciertamente el pueblo habitará en Sión, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti a la voz de tu clamor; al oírte, te responderá. 20 Bien que el Señor os dé pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros. 21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: “Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco os desviéis a la izquierda”. 22 Entonces profanaréis la cubierta de tus imágenes de plata y el chapado de tus imágenes de oro fundido; las apartarás como trapo inmundo. “¡Fuera de aquí!”, les dirás.
23 Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y el pan del fruto de la tierra será abundante y pingüe; tus ganados en aquel día serán apacentados en anchas dehesas. 24 Tus bueyes y tus pollinos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y bieldo. 25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres. 26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vende Yahvé la herida de su pueblo y cure la llaga de su golpe.
27 He aquí que el nombre de Yahvé viene de lejos ardiendo en su furor, y con espeso humo; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume. 28 Su aliento, como torrente que inunda, llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destrucción; y habrá un freno que extravíe en las mandíbulas de los pueblos. 29 Vosotros tendréis cántico como de noche en que se celebra fiesta sagrada, y alegría de corazón como el que va con flauta para venir al monte de Yahvé, a la Roca de Israel. 30 Y Yahvé hará oír su voz potente, y mostrará el descenso de su brazo, con ardor de ira y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo. 31 Porque el asirio, ante la voz de Yahvé, quedará quebrantado al ser herido con la vara. 32 Y cada paso de la vara de castigo que Yahvé descargue sobre él, será con panderos y cítaras; y en batallas de agitación peleará contra ellos. 33 Porque Tofet ya está preparado de antiguo, dispuesto para el rey; él lo hizo profundo y ancho, con pira de fuego y mucha leña; el soplo de Yahvé, como torrente de azufre, lo enciende.
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