1 En el noveno año, en el mes décimo, a los diez días del mes, vino a mí palabra de Yahvé, diciendo: 2 “Hijo de hombre, escribe la fecha del día, de este mismo día. El rey de Babilonia ha puesto sitio a Jerusalén este mismo día. 3 Y profiere una parábola a la casa rebelde, y diles: ‘Así dice el Señor Yahvé:
13 ” ’En tu inmundicia hay lujuria. Por cuanto yo te limpié y tú no te limpiaste, no serás limpia más de tu inmundicia, hasta que yo haya hecho descansar mi ira sobre ti.
14 ”Yo, Yahvé, he hablado. Vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, no perdonaré, ni me arrepentiré; según tus caminos y según tus obras te juzgarán, dice el Señor Yahvé’ ”.
15 Y vino a mí palabra de Yahvé, diciendo: 16 “Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no hagas duelo, ni llores, ni corran tus lágrimas. 17 Gime en silencio, no hagas luto por los muertos. Ata tu turbante sobre ti, y pon tus sandalias en tus pies; no te cubras el labio superior, ni comas pan de duelo”.
18 Hablé, pues, al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana siguiente hice como se me había mandado.
19 Y me dijo el pueblo: “¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?”.
20 Y yo les dije: “La palabra de Yahvé vino a mí, diciendo: 21 ‘Di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahvé: He aquí, yo profano mi santuario, la soberbia de vuestra fuerza, el deleite de vuestros ojos y la pasión de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada. 22 Y haréis de la manera que yo hice: no os cubriréis el labio superior, ni comeréis pan de duelo. 23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestras sandalias en vuestros pies. No haréis duelo ni lloraréis, sino que os consumiréis en vuestras iniquidades, y gemiréis unos con otros. 24 Ezequiel, pues, os será por señal; según todo lo que él hizo, haréis. Cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy el Señor Yahvé’.
25 ”Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también a sus hijos y a sus hijas, 26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer la noticia a tus oídos. 27 En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo; y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Yahvé”.
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