1 Tobit, su papá, andaba contando todos los días. Y cuando se pasaron los días que calculaba para el viaje y no llegaban, 2 dijo: “¿Se habrán retrasado en el camino?[a] ¿O será que Gabael ya se murió y no hay nadie que le entregue el dinero?” 3 Y estaba muy angustiado.
4 Pero su esposa le decía: “El muchacho ya se nos murió, por eso se ha tardado tanto”. Y se puso a llorar por él, diciendo: 5 “Ya no me importa nada,[b] hijo mío, desde que te dejé ir, a ti que eras la luz de mis ojos”. 6 Tobit le decía: “Cálmate. No te preocupes. Él está bien”.
7 Pero ella le contestaba: “Cállate tú. No me eches mentiras. Mi hijo ya se murió”. Y todos los días se salía a vigilar el camino por donde se habían ido, y en todo el día no probaba ni un bocado, y se pasaba las noches enteras llorando por su hijo Tobías, hasta que se cumplieron los catorce días de la fiesta de bodas que Ragüel le había hecho jurar que se tenía que quedar.
10 Entonces Ragüel se levantó y le entregó a su esposa Sara, junto con la mitad de todo lo que tenía, trabajadores, ganado y dinero; 11 y les dio su bendición, y los despidió diciéndoles: “Que el Dios del cielo los haga prosperar, hijos míos, antes de que yo me muera”. 12 Y a su hija le dijo: “Respeta mucho a tus suegros. Ahora ellos son tus papás. Que me lleguen siempre buenas noticias tuyas”. Y le dio un beso.
-
Muchas autoridades antiguas leen “¿Acaso han sido avergonzados?”
- b Algunas autoridades leen “Ay de mí”.
Languages