1 “¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan a las ovejas de mi rebaño!”, dice Yahvé. 2 Por eso, así dice Yahvé, el Dios de Israel, a los pastores que guían a mi pueblo: “Ustedes han dispersado a mis ovejas, las han espantado y no las han cuidado. ¡Pues miren, ahora yo les voy a pedir cuentas por sus malas acciones!”, dice Yahvé. 3 “Yo mismo reuniré a los que queden de mi rebaño de todos los países a donde los expulsé, y los haré volver a sus praderas, donde tendrán crías y se multiplicarán. 4 Pondré sobre ellos pastores que de verdad los cuiden; ya no tendrán miedo ni se asustarán, y ninguna oveja se volverá a perder”, dice Yahvé.
9 En cuanto a los profetas: Tengo el corazón destrozado y me tiemblan todos los huesos. Por causa de Yahvé y de sus santas palabras, parezco un borracho, un hombre al que se le han subido los vapores del vino.
15 Por lo tanto, así dice Yahvé de los Ejércitos contra esos profetas:
16 Así dice Yahvé de los Ejércitos:
25 “He oído lo que dicen esos profetas que mienten en mi nombre y aseguran: ‘¡Tuve un sueño! ¡Tuve un sueño!’. 26 ¿Hasta cuándo seguirán así estos profetas que anuncian mentiras y los engaños de su propia mente? 27 Con los sueños que se cuentan unos a otros, solo buscan que mi pueblo se olvide de mi nombre, tal como sus antepasados se olvidaron de mí por causa de Baal. 28 El profeta que tenga un sueño, que lo cuente como un sueño; pero el que tenga mi palabra, que la anuncie con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?”, dice Yahvé. 29 “¿Acaso mi palabra no es como el fuego y como un martillo que hace pedazos la roca?”, dice Yahvé.
30 “Por eso, yo estoy contra los profetas — dice Yahvé — que se roban mis palabras unos a otros. 31 Yo estoy contra los profetas — dice Yahvé — que menean la lengua y dicen: ‘Yahvé ha dicho’. 32 Yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos — dice Yahvé —; al contarlos, hacen que mi pueblo se pierda con sus mentiras y sus jactancias. Yo no los envié ni les di ninguna orden, así que no sirven para nada a este pueblo”, dice Yahvé.
33 “Cuando alguien del pueblo, o un profeta o un sacerdote te pregunte: ‘¿Cuál es el mensaje de Yahvé?’, tú les responderás: ‘¿Cuál mensaje? ¡Ustedes son una carga y me los voy a quitar de encima!’, dice Yahvé. 34 Si un profeta, un sacerdote o alguien del pueblo dice: ‘Este es el mensaje de Yahvé’, yo lo castigaré a él y a su familia. 35 Lo que cada uno debe preguntar a su amigo o a su hermano es: ‘¿Qué ha respondido Yahvé?’, o ‘¿Qué ha dicho Yahvé?’. 36 Pero no vuelvan a mencionar la frase ‘Mensaje de Yahvé’, porque el mensaje para cada uno será su propia palabra; pues ustedes han pervertido las palabras del Dios vivo, de Yahvé de los Ejércitos, nuestro Dios. 37 Esto es lo que le preguntarás al profeta: ‘¿Qué te ha respondido Yahvé?’, o ‘¿Qué ha dicho Yahvé?’. 38 Pero si ustedes dicen: ‘Mensaje de Yahvé’, entonces Yahvé les advierte: ‘Por haber usado la frase “Mensaje de Yahvé”, a pesar de que yo les prohibí que la usaran, 39 yo me olvidaré de ustedes y los arrojaré lejos de mi presencia, junto con la ciudad que les di a ustedes y a sus antepasados. 40 Los cubriré de una vergüenza eterna y de una deshonra que jamás será olvidada’ ”.
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