1 Y Judit empezó a cantar esta canción de agradecimiento en todo Israel, y toda la gente cantó a gritos esta canción de alabanza. 2 Judit dijo:
“Empiecen a cantarle a mi Dios con panderos.
Cántenle a mi Señor con platillos.
Tóquenle música con salmos y alabanzas.
Pónganlo en alto, y llamen su nombre.
3 Porque el Señor es el Dios que destroza las guerras.
Porque estando con sus ejércitos en medio del pueblo,
me salvó de las manos de los que me perseguían.
4 Asur vino de las montañas del norte.
Llegó con miles y miles de soldados.
Eran tantos que pararon la corriente de los ríos.
Sus caballos tapizaron los cerros.
5 Él dijo que iba a quemar mis tierras,
que iba a matar a espada a mis muchachos,
que iba a estrellar contra el suelo a mis niños de pecho,
que iba a entregar a mis bebés como botín,
y que se iba a robar a mis muchachas.
6 “Pero el Señor Todopoderoso los dejó en nada por medio de una mujer.
7 Porque su mejor guerrero no cayó a manos de hombres jóvenes,
ni lo mataron los hijos de los titanes.
Tampoco lo atacaron gigantes enormes,
sino que Judit, la hija de Merari, lo dejó sin fuerzas con su cara tan hermosa.
8 “Porque ella se quitó la ropa de luto
para levantar a los que andaban sufriendo en Israel.
Se untó cremas en la cara,
se amarró el pelo con una diadema,
y se puso un vestido de lino para engañarlo.
9 Sus sandalias lo dejaron deslumbrado.
Su belleza lo dejó atrapado en el alma.
Y la espada le atravesó el cuello.
10 “Los persas se quedaron temblando de ver lo atrevida que fue.
Los medos se asustaron de su valor.
11 “Entonces mi gente humilde pegó de gritos.
Mi pueblo oprimido los asustó y los hizo temblar de miedo.
Levantaron la voz y el enemigo salió huyendo.
12 Los hijos de las esclavas los atravesaron,
y los dejaron heridos como si fueran hijos de fugitivos.
Fueron destruidos por el ejército de mi Señor.
13 “Le voy a cantar a mi Dios una canción nueva:
Señor, tú eres grande y glorioso,
tienes una fuerza increíble y nadie te puede ganar.
14 Que toda tu creación te sirva;
porque tú hablaste, y las cosas se hicieron.
Mandaste tu espíritu, y él las formó.
No hay nadie que se pueda oponer a tu voz.
15 Porque los cerros se van a mover desde sus cimientos junto con el agua,
y las piedras se van a derretir como cera en tu presencia:
Pero tú siempre tienes compasión de los que te respetan.
16 Porque cualquier sacrificio es poquito para darte un buen olor,
y toda la grasa es muy poca para un sacrificio quemado para ti;
pero el que respeta al Señor es grande para siempre.
17 “¡Ay de las naciones que se levanten contra mi gente!
El Señor Todopoderoso se va a vengar de ellos en el día del juicio
y les va a poner fuego y gusanos en la carne;
y van a estar llorando y retorciéndose de dolor para siempre”.
18 Y cuando llegaron a Jerusalén, adoraron a Dios. Cuando la gente ya se había purificado, ofrecieron sus sacrificios quemados, sus ofrendas voluntarias y sus regalos. 19 Judit le dedicó a Dios todas las cosas de Holofernes que la gente le había regalado, y entregó el toldo que ella misma se había llevado de su recámara, como un regalo para el Señor.
20 Y la gente se la pasó festejando en Jerusalén, delante del santuario, durante tres meses, y Judit se quedó con ellos.
21 Después de todo esto, cada quien se regresó a sus tierras. Judit se fue a Betulia y se quedó en sus propiedades, siendo muy respetada en su tiempo por todo el país. 22 Muchos querían casarse con ella, pero ningún hombre estuvo con ella en toda su vida desde el día que su esposo Manasés murió y se fue con sus antepasados. 23 Se hizo cada vez más importante; y llegó a muy vieja en la casa de su esposo, hasta cumplir ciento cinco años. Le dio su libertad a su muchacha. Luego murió en Betulia, y la enterraron en la cueva de su esposo Manasés. 24 Los israelitas le guardaron luto por siete días. Y antes de morirse, repartió todo lo que tenía entre los familiares más cercanos de su esposo Manasés, y entre sus propios familiares más cercanos. 25 Y en todos los días de Judit, y por mucho tiempo después de que se murió, no hubo nadie que se atreviera a asustar a los israelitas.